domingo, 19 de julio de 2015 0 comentarios

Entre sombras y luces

Me gustas,
De forma desinteresada,
Secreta,
Absurda,
Temida,
Odiada,
De todas las formas que existen
Cuando se trata de colgar un teléfono. 
Me gustas de todas las formas en 
Las que se cuelga un teléfono que 
Sabes, 
De sobra,
Que no va a volver a sonar.
De esa forma tan
Estúpida
En la que vuelves a besar
Bocas
Que sabes que no saben igual
Por querer recordar 
Aquella otra.
Y he aquí la ironía
De besar bocas
Para olvidar 
A la persona que perdiste 
Por besar otras 
Bocas 
Que no eran
La suya.
Entonces, ya no hay remedio.
Sales
Corres
Te corres
Besas
Llamas
Ríes
Y así toda la vida.
Pero es cierto:
Hay personas que ves
Que tocas
Que sientes
Y que serias capaz 
De dejar todo lo que tienes
Por volver a hacerlo
Por volver a sentirlo.
Porque hay personas
Que te aportan algo 
Que no sabes qué es
Pero que te inspiran a escribir
Poesía
Y eso,
Amigo,
Amante,
Lector,
Es algo que
Una poeta
Muerta
Como yo,
Encuentra pocas veces.
Y cuando 
Llega el día,
El momento en el que
El amante deja
La cama del otro
Sin dejar desayuno alguno,
Es el peor momento.
Porque 
Yo,
Tu poeta,
Tu amante,
Tu amiga,
Desde la cama,
Me hago la dormida
Y con los ojos entreabiertos 
Te rezo, 
Como si creyese en algún Dios
Que no fueses tu
En los mil formatos que existen y 
Que desconozco,
Para que no te vayas,
Para que me des cinco 
Minutos
Mas
Y no cruces esa puerta
Y me separes 
De cualquier olor
Que venga de ti
O de tu simple presencia 
Vacía
De palabras
De éxitos
De fracasos.
Que me separes de ti
O del lazo careciente de amor
Pero a fin de cuentas
Lazo
Porque une
Como cuando te despides
En mi portal
Dándome dos besos 
Y yo, 
Mientras tanto,
A veinte metros de distancia
Ya quiero parar el tiempo
O acelerarlo para 
Que me vuelvas a besar 
Pero por favor 
De despedida.
No.
Así que ahora
Escribo
Condenada
A hacerlo por una sombra
Que me sigue a todas partes
Y como sombra y persona,
Están,
Como ya he dicho,
Condenados,
De todas las formas posibles
A mantenerse juntos
Solo por una línea.
Condenados a no estar juntos
Nunca
Excepto cuando llega la noche
Y la sombra le perdona
El haber besado a otras luces.

jueves, 16 de julio de 2015 0 comentarios

16 de julio de un año cualquiera

Hoy has venido a dormir conmigo. Desde donde quiera que estés, has venido a contarme las mismas historias de cuando era pequeña. He abrazado a mi almohada, y sabía que eras tú. Lo sabía porque te he visto, te he vuelto a agarrar de la mano. Eras tú, con tu pelo, tu risa, tus manos y tus arrugas, tu cuerpo...
Y me has sonreído. Y estabas tan nueva, como hace un año exactamente, como cuando era pequeña y me pedías que te pintara las uñas porque tenías que estar elegante. Te echaba de menos. Te echo de menos. Hoy, has venido a soñar conmigo. Te has levantado como un fantasma de esa cama que te tiene presa, te has desenchufado todos esos cables que te controlan y has venido hasta aquí, para tumbarte a mi lado, coger mi mano, estrecharla en tu pecho y dejar que el silencio reine. Has estado aquí y no sé si será de locos, pero sé que aún sigues aquí. Que se puede estar en dos sitios distintos. Que tu cuerpo seguirá postrado en cualquier superficie pero tu alma estará conmigo, vaya donde vaya. Sé que has venido para que te recuerde en tus mejores días y no con esta peña. Y yo, abuela, te prometo que te recordaré así el resto de mi vida. 
miércoles, 15 de julio de 2015 0 comentarios

Cuando ya no sientes nada

Volvería a cruzar, sin dudar, todos esos mares que hablaban del naufragio de tus labios. Volvería a mirar al sol más de tres segundos para desafiarte y demostrarte que los imposibles son posibles que no se quieren. Lo haría, si eso significa curar una herida que no sangra, que aprieta, que arremete a cuchillazos cada noche. Como si vas al médico y le dices que tienes rotas las 23 costillas de tu cuerpo, pero ninguna radiografía te cree. Te cambiaría los veintiséis lunares de tu espalda por los veintitrés segundos que tarda la sangre en recorrer mi cuerpo. Te cambiaría el recuerdo, para que lo borrases. Te pagaría en sueños si lograras hacer que sangre, que duela... Y parece que lo intentas. Llamas, apareces, de nuevo, intangible, y susurras, y cantas, y me invitas a cerveza y te mueves como siempre, pero joder, no sangras. Nunca sangras. Porque al final te das cuenta de que el dolor más fuerte es aquel que no se siente - porque ya no sientes nada -
martes, 7 de julio de 2015 0 comentarios

Otra vez

Bésame otra vez, que no me acuerdo y no quiero olvidarlo. Como esa cita de ese libro favorito que te da miedo quitarla, porque se ha convertido en una parte de ti. Bésame otra vez, y mientras me estás besando, bésame. Que hace tiempo que no me besan... Que no lo hacen como tú. 

Bésame otra vez, impulsando hacia atrás y levántame la cabeza, quéjate por el pelo y ríete entre medias. Entonces te lo devolveré con una lucha de mordiscos de lengua, para que me ganes y yo me enfade y volvamos a empezar. Porque si esto son peleas me pasaría la vida peleándome contigo. 

Bésame otra vez, pero no como hace la gente, sino como tú lo haces y me sacas el corazón. Bésame lento, corto, seguido, que parezca que te están quitando de mi lado y tenga que luchar por quedarme contigo. Créeme, llegados a este punto... Lo haría.

Acariciame, lento. Por la espalda, por el cuello, por los pies... Tócame ya que contigo, todo lo que sobra, te es imprescindible. Sigue mirándome todas las partes de mí que no me gustan, porque solo en tus ojos veo que son bonitas para el mundo.

Y mírame, como lo haces, a los ojos. Y no me pidas que no me ría. No me pidas que no quiera que me beses de nuevo. Que me toques. Que me abraces. Que tus manos sean lo que menos me importen en ese abrazo, porque mi mano en tus hombros, tu respiración, la mía, el silencio, los latidos... Porque hay veces en que en un corazón en guerra lidera la paz y eso solo pasa cuando estoy contigo.
 
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